PREMSA  
 

El gran fracaso de Catalunya

http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20071123/53411310060.html

HAY que reaccionar ya. Resulta intolerable que la calidad de la enseñanza en Catalunya esté a la cola no sólo de Europa sino también de España. Supone una gravísima hipoteca para el progreso y para el bienestar del país. Hace más de diez años que se dispararon las primeras alarmas y seguimos igual o peor. El hecho de que la responsabilidad sea colectiva, en la medida que abarca a varias legislaturas, no sirve de excusa. Tampoco resulta útil, en este caso, la estrategia del victimismo. No se puede dar la culpa a la gestión de los gobiernos de Madrid ni a la falta de inversiones del Estado, ya que la mayoría de las competencias y de los presupuestos en materia de educación están transferidos a la Generalitat. El fracaso, el gran suspenso, es de Catalunya.

La solución, al margen de cualquier otra consideración, supone hacer de la educación la prioridad política y social, ya que resulta fundamental para todo, máxime en unos momentos en que avanzamos a marchas forzadas hacia la sociedad y la economía del conocimiento. No hay que inventar nada. Sólo dedicar más esfuerzos y más dinero.

Resulta difícil de comprender, en este sentido, que Catalunya sea una de las comunidades autónomas que menos dinero destina a educación: un 12% menos que la media estatal. Es cierto que desde el 2003 hasta hoy los presupuestos públicos de educación han aumentado un 70%, una cifra realmente espectacular, pero todavía no es suficiente, entre otras cosas porque también ha aumentado mucho la población escolar como consecuencia de la masiva inmigración registrada.

Hace dos años se firmó el pacto para la mejora de la educación en Catalunya entre todos los sectores implicados. El conseller de Educació, Ernest Maragall, anunció ayer una ley de urgencia para intentar corregir la situación y llegar a alcanzar los estándares educativos establecidos por la Unión Europea. Pero hay que ir mucho más allá. El Reino Unido, por ejemplo, hace años que afrontó la puesta al día de su educación y elabora encuestas y tests anuales en cada nivel de la enseñanza para detectar los fallos y corregirlos de inmediato, con objeto de que ninguna generación pierda conocimientos y oportunidades. Pero la clase política de ese país, además, dedica cada año un amplio debate en el Parlamento para analizar el estado de la educación. Quizás sería una buena medida para aplicar aquí y poner de manifiesto que la educación es verdaderamente una prioridad política de todos los partidos.

Recientemente, en Austria y Alemania, nada más conocerse que habían sufrido un retroceso en su calidad de enseñanza, surgieron auténticos debates nacionales y se pusieron en marcha sendas baterías de soluciones. ¿Qué sucederá aquí después de conocerse el último informe de la Fundació Jaume Bofill? Si queremos garantizar un futuro de bienestar y progreso social y económico, en el marco de la competitividad global en la que vive el mundo, hemos de cuidar la educación por encima de todo. No hay otro camino.

USTEC·STEs (2)