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Las agresiones a docentes y la violencia en los centros movilizan al profesorado Educación Tensión en las aulas: ¿Quién manda en la escuela? Las agresiones a docentes y la violencia en los centros movilizan al profesorado · La sociedad ha puesto en duda la autoridad del profesor, y alumnos y padres le han perdido el respeto · La superprotección a los hijos hace que los padres ya no estén al lado de la escuela El sector educativo se manifiesta hoy en Barcelona en contra de las agresiones a los docentes y reclama medidas para mejorar la convivencia en las escuelas 08/11/2006 | Actualizada a las 03:35h | Barcelona Mercè Beltran | La situación no es alarmante, pero es mejor prevenir que curar. En lo que llevamos de curso, dos profesores de centros educativos catalanes han sufrido agresiones por parte de progenitores, cifra que el curso pasado ascendió a cinco. Si se tiene en cuenta que más de un millón de alumnos entran cada día en las aulas y que son atendidos por más de 200.000 profesionales durante un buen número de horas, el número de agresiones es ridículo, pero es la expresión más deleznable del deterioro de la convivencia que viven las aulas y la constatación de que algo no anda bien en un ámbito tan importante como es la escuela. No hay ningún estudio que aporte datos definitivos sobre la situación, aunque uno reciente de CC. OO. habla de que un 51% del profesorado vive con tensión los problemas de convivencia escolar, y que un 78,4% se muestra preocupado por la situación. La estadística se podría redondear con el número de bajas laborales del profesorado relacionadas con problemas de estrés, depresión o ansiedad, dolencias que padecen hasta un 23,4%, según un estudio de Fete-UGT. Y aunque las cifras son las que son, las dos agresiones que recientemente han sufrido profesores de dos centros escolares, los CEIP Eduard Marquina de Barcelona y Jaume Salvatella de Santa Coloma de Gramenet, la comunidad educativa, con el apoyo de los sindicatos mayoritarios del sector, se manifestará hoy en la plaza Sant Jaume para reclamar paz en los centros escolares y medidas que mejoren la situación. La concentración pretende ser una llamada de atención a toda la sociedad, que, en lugar de educar, deseduca. Son muchas las causas que explican el deterioro de la convivencia en las aulas - reflejo de la agresividad que se respira en la sociedad y de la pérdida de valores-, y clara expresión, según distintas voces consultadas, de que existe un hiperproteccionismo hacia los niños, que no se les educa, y que, en muchas ocasiones, los padres aceptan las normas de la escuela hasta que éstas deben ser aplicadas a sus hijos. CONCEPTO DE AUTORIDAD. Una cierta ideología pedagógica traslada a los centros educativos un modelo de sociedad democrática. Las escuelas no son sociedades democráticas, son centros de aprendizaje, y los que acuden a las escuelas no lo hacen en plan de igualdad. El profesor está para enseñar y el alumno para aprender. Cuando el profesor tiene que demostrar con declaraciones juradas que un alumno no ha cumplido las normas, vamos mal, explica David Medina, ex director de un centro de secundaria de una población del área metropolitana de Barcelona, argumento con el que coincide Ricard Pol, director de la escuela Betània Patmos. Carles Mata, máximo responsable de AXIA, asociación de directivos de la educación pública, habla de la corriente educativa que defiende que los padres sean amigos de sus hijos o hijas. Lo que se está poniendo en cuestión es algo tan elemental como la autoridad, el respeto y las normas. "Si los padres no ejercen la autoridad, si en casa no imponen normas, ¿cómo van a aceptar que otra persona tenga autoridad ante sus hijos y les haga cumplir unas normas?". Y Rosa Canadell, que además de profesora es portavoz del sindicato Ustec, apostilla que socialmente el profesor ha perdido autoridad. Existe una falta de respeto ante cualquier tipo de autoridad y de norma. Estamos ante una sociedad deseducadora, que tolera cosas intolerables. Pol añade que la sociedad confunde autoridad con autoritarismo. PROBLEMA SOCIAL. La sociedad ha dimitido de su función educadora. El maestro, el profesor, debería estar protegido por la sociedad porque es una pieza clave en todo el proceso formativo y educativo de los niños y jóvenes. Algo falla en la sociedad cuando eso no es así, asevera Pere Farriol, de la Federació d´Associacions de Pares y Mares d´Alumnes de Secundària (Fapaes). El entorno permite conductas violentas. "No creo que un alumno que falta al respeto a un profesor no se comporte igual con su madre o su padre", dice Pol. PACTO NO ESCRITO. Hasta ahora había un cierto pacto tácito entre familia y escuela por el que la autoridad paterna o materna al llegar a la escuela se trasladaba al profesor. Ahora, como ese acuerdo se ha roto, tal vez sea necesario escribirlo. Es importante que las familias respeten, entiendan y acepten la autoridad de los equipos directivos y del profesorado, dice Mata, que recuerda que en su momento se reclamó, sin éxito, que la LOE hiciera mención expresa a esta autoridad. Y Pol apunta que los padres ya no están al lado de la escuela, la cuestionan. IDEA ERRÓNEA. Existe una perversión respecto al significado del servicio de la escuela. A través de ella el Estado atiende necesidades, lo que no significa que esté al servicio de los usuarios, y el Estado controla que sus trabajadores hagan bien su trabajo. Para que el profesorado pueda hacer bien su trabajo necesita respeto y convivencia en los centros, coinciden los expertos. PROPUESTAS. El manifiesto que se leerá hoy durante la concentración propone cinco medidas para mejorar la convivencia en los centros, entre ellas que Educació dé apoyo inmediato al centro que tenga un conflicto, que se desarrollen campañas de sensibilización a las familias para que éstas retomen su función educadora y también para que los profesionales de la enseñanza recuperen el reconocimiento y el respeto social. Se propone también que la resolución de expedientes no sea tan farragosa y burocrática. |
USTEC·STEs (1)