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Una maestra de maestros http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20060628/51274922575.html Marta Mata, referente de la renovación de la escuela pública y presidenta del Consejo Escolar, muere a los 80 años JOSEP PLAYÀ MASET - Barcelona CARRERA POLÍTICA Fue diputada, senadora y concejal de Barcelona y, desde hace dos años, presidía el Consejo Escolar PIONERA Conoció el Institut Escola de la Generalitat republicana y en 1965 creó la asociación Rosa Sensat LA ÚLTIMA ETAPA Abandonó el Consejo Escolar por discrepancias con el PP y ahora había emprendido su renovación La pedagoga Marta Mata, presidenta del Consejo Escolar del Estado e impulsora de la renovación de la escuela pública en Catalunya, falleció ayer en Barcelona. Hasta el último momento estuvo trabajando y acudía a menudo a Madrid desde que hace dos años fue nombrada por el Gobierno socialista para presidir el Consejo Escolar de Estado. Hace tan sólo seis días había cumplido 80 años, pero ya no los pudo celebrar puesto que desde hace dos semanas se hallaba ingresada en un hospital de Barcelona tras sufrir una angina de pecho. Nacida en Barcelona el 22 de junio de 1926, toda su vida ha estado vinculada al magisterio. Su madre, Àngels Garriga, también era maestra y de pequeña conoció ya el Institut Escola de la Generalitat. Los primeros pasos de Marta Mata como maestra los dio en Saifores, un pequeño pueblo de 60 habitantes del Baix Penedès donde vivía con su madre. Aunque pasó por la universidad, la suya fue una vocación autodidacta. Hizo la carrera de Filosofía y Letras, rama de Pedagogía, cuando ya rozaba la treintena, y colaboró en la fundación de la escuela Talitha de Barcelona, encargada de recuperar la tradición pedagógica catalana. En 1964 visitó un kibbutz en Israel que marcó su trayectoria política. Y al año siguiente fundó ya la asociación Rosa Sensat, una escuela de formación de maestros cuya influencia aun perdura. Cuando murió su madre, heredó la casa de Cal Mata de Saifores y la convirtió también en centro de encuentros pedagógicos, incluidas las escuelas de verano de los maestros del Penedès. Allí residía largas temporadas, casi siempre acompañada de amigos y maestros que acudían allí como si fuese un santuario. A finales del franquismo, ingresó en el Moviment Socialista de Catalunya (MSC) de Joan Reventós y ya no abandonó la militancia socialista. Su ideología y su defensa radical de la escuela laica y pública le granjearon problemas entre los sectores más conservadores e incluso entre ciertos núcleos nacionalistas. "La religión de la escuela es la de la convivencia y el civismo", dijo en una ocasión. Fue elegida diputada a Cortes en 1977 y 1979, y diputada en el Parlament de Catalunya en 1989 y 1984. Posteriormente fue el entonces alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall quien la llevó al ayuntamiento, donde ejerció como concejal de educación entre 1990 y 1995. Más tarde le encargó la coordinación de las escuelas catalanas para transmitir los valores del Fòrum de les Cultures. Y entre 1993 y 1996 fue senadora. Desde su creación en 1986 fue vicepresidenta del Consejo Escolar del Estado, cargo que abandonó cuando el PP tramitó la ley orgánica de Calidad Educativa (LOCE). "El concepto de calidad en esa ley es supraestructural, ligado solo a temas como los exámenes o el esfuerzo, y no tiene nada que ver con la calidad entendida como concepto de participación, de trabajo de base que intenta adecuar la labor del maestro a las necesidades de los alumnos. Milito en ese concepto de renovación pedagógica desde hace 40 años en un intento por recuperar lo que fue la enseñanza en España en el primer tercio del siglo pasado", declaraba a ese diario en tono irritado hace cuatro años cuando el entonces presidente del Consejo Escolar no le dejó defender una enmienda al dictamen sobre la ley de Calidad. En ese momento, ella se levantó de la mesa y abandonó la sala junto a otros consejeros, pero en su caso dejó también una tarjeta con la dimisión. Volvió como presidenta pero con María Jesús San Segundo de ministra del Gobierno de Zapatero, y al cabo de poco las asociaciones de padres y las patronales de la escuela privada ya pedían su dimisión y la acusaban de falta de pragmatismo y de mano derecha. Quienes la apoyaban preferían recordar que formaba parte de una generación de pedra picada marcada por una dura posguerra. En esa última etapa había emprendido un proyecto de renovación del Consejo Escolar para incorporar a los 17 consejeros de Educación de las comunidades autónomas. Tia Marta,como la llamaban en familia sus 19 sobrinos, no se casó ni tuvo hijos, y alguna vez reconoció en entrevistas que su entrega a la política y a la pedagogía no le habían dejado tiempo para otra opción, como si de un sacerdocio se tratara. Recientemente, se organizó a través de internet un viaje por Alemania para recorrer los espacios vitales de Froebel, uno de los pedagogos, junto con Freinet, que marcaron su trayectoria. Además de haber publicado numerosos libros y pronunciado un sinnúmero de conferencias, especialmente en las escuelas de verano, ejerció como profesora en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde fue doctora honoris causa, y fue galardonada con la Cruz de Alfonso X el Sabio y la Creu de Sant Jordi de la Generalitat. Unas distinciones que aceptó con la misma humildad con la que desarrolló su labor educativa. --------------------------------------------------- Tenaz y dulce PASQUAL MARAGALL - Marta Mata pertenece al grupo de jóvenes de la inmediata posguerra que en los momentos difíciles no se resignan y se ponen a trabajar para imaginar el futuro. Marta Mata es protagonista de la generación que enlaza con el ideal del noucentisme popular, de la Mancomunitat y, después, de la Generalitat republicana. Nunca se cruzó de brazos a esperar que las cosas cambiaran. Trabajó para cambiarlas y lo consiguió. Lo hizo de manera tenaz y a la vez dulce, sobreponiéndose a las circunstancias adversas que dominaban nuestro país. Marta Mata nunca se refugió en el victimismo. Se comprometió a fondo con la base de lo que debe ser un país civilizado, es decir, la educación. Y respecto a la educación se centró en el factor clave: el maestro. La formación del maestro. Se esforzó por que Catalunya tuviera una nueva generación de profesionales dedicados a la pedagogía. E impulsó una profunda renovación pedagógica. Marta Mata nunca ha sido mesiánica. Ha sido una eficaz constructora. A partir de su compromiso civil y social, Marta Mata también dio el paso hacia el compromiso político. Fue en el momento en el que recalaron en la política los hombres y mujeres que, habiendo luchado para resistir, se habían preparado sobre todo para construir. Su entrañable relación con Joan Reventós fue clave en este paso. Marta Mata ha dejado una huella importante en la política catalana y española. Su huella está presente en la Constitución española, en el Estatut de 1979 y, sobre todo, en el desarrollo de los textos constitucionales, a través de la ley orgánica del Derecho a la Educación (1985). Esta ley, que ha sido básica para la educación de nuestro país en los últimos 25 años, es, en buena medida, deudora de la huella de Marta Mata. También fue decisiva su intervención, con Pepe González, en la elaboración de la primera ley de Normalització Lingüística, en 1983. Si hoy hay en Catalunya una convivencia lingüística ejemplar, es en buena medida por esta ley. Y en lo que se refiere a la lengua en la escuela, la influencia de Marta Mata fue notoria. Fue concejal de su ciudad y mi ciudad, concejal de Barcelona. Desde aquí impulsó el concepto y el proyecto de las ciudades educadoras, con el apoyo y el impulso de Pilar Figueras. Ha muerto una ciudadana honrada de nuestro país. Constructora de realidades más que de sueños, forjadora de los cimientos de la Catalunya de hoy. PASQUAL MARAGALL , presidente de la Generalitat de Catalunya |
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