PREMSA  
 

Educación a la wertiana

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http://www.levante-emv.com/opinion/2012/12/09/educacion-wertiana/958221.html

Agustín Zaragozá Granell

Decía «El Principito» que «sólo se ve bien con el corazón, pues lo esencial es invisible para los ojos». Una hermosa reflexión que bien debiera permitirnos recapacitar sobre el futuro de nuestra discutida y discutible enseñanza. Lástima que Wert, el capitán pirata de la educación, sea hombre poco dado a la lectura. Lo entiendo, pues ésta es un ejercicio de introspección impropio e incómodo para quienes –como él– carecen de modestia socrática. ¿Cómo confiar de un político cuyo inexpresivo rostro apenas se conmueve ante los recortes en educación? ¿Quién da su apoyo a un individuo tan insensato que garantiza calidad educativa mientras en su mano derecha –siempre la derecha– muestra unas tijeras de carnicero? ¿Y es de recibo que un ministro de Educación, al que se supone sensible, aburra tantísimo hasta cuando rememora la figura del desaparecido Tony Leblanc?

La mayoría de materias no instrumentales –Ética, Música, Cultura Clásica, Plástica y otras optativas– ya forman parte del guión de la crónica de una muerte anunciada. El plan de estudios de la derecha más extrema –la que nos gobierna– pretende diseñar unos estudios cargados de «ciencia sin conciencia». Se reivindican las matemáticas, la física, la biología y materias que –dicen– son «útiles» para la vida. Como el inglés, imprescindible para que las futuras generaciones puedan dominar el idioma en tierra extraña, habida cuenta de que huirán de un país que les niega alternativas y esperanza.

Luego, por cierto, les reclaman patriotismo (sic). ¿Cómo sentirse querido en un país cuya máxima «autoridad» en educación desprecia a todas las almas que se dejan la piel –y el hígado– en las aulas? ¿Qué jóvenes pueden sentirse orgullosos de un país y un gobierno que les invita a desarraigarse de su mundo (con certificado de inglés, eso sí)? ¿Qué tipo de ciudadanía formará una enseñanza empachada de cientificidad? Quien esto firma cursó optativas como Antropología, Filosofía de la Ciencia, Sociología y Psicología en el IES Joan Fuster de Sueca, la mayor escuela de libertad y creatividad que uno pueda encontrar gracias a profesionales que aman la enseñanza y reivindican las Humanidades.

Visto la que se avecina, echaremos de menos esa maldita dicotomía «ciencias o letras», tan manida en la educación y que impide forjar saberes que interactúen unos con otros. En cuestión de años, las Humanidades se recordarán como una anécdota en la educación, una excentricidad de filósofos y otras rarezas de diversa índole. Y todo –no se olvide– con la complicidad de «compañeros» docentes que imparten sus intocables materias científicas y se suben al barco del capitán Wert. También ellos son cómplices de la miseria moral, pues no pronunciarse y no «mojarse» les convierte en colaboradores de esta destrucción. Ahí se queden con este incompetente ministro de Educación. Su sospechosa quietud «intelectual» ante la batalla contra las Humanidades no impedirá que les recordemos que, mal que les pese, «lo esencial es invisible para los ojos».

USTEC·STEs (1)