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ENSENYAMENT

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Con la voluntad no basta: 1.000 millones más en cuatro años

SUSANA QUADRADO - Barcelona

No a la semana blanca, freno a los portátiles e impulso de la ley de Educación con más conciertos

De Educació a Ensenyament. El cambio en el nombre del departamento, siendo el primero que aplica Irene Rigau, no es sólo semántico. Dice mucho de la nueva consellera. Ha venido contando que la educación empieza en la escuela pero termina en casa. O viceversa. Algo que parece una obviedad pero que puede explicar las decisiones que tome la consellera con relación al sistema educativo, sus horarios, sus calendarios y sus prestaciones.

Rigau se pone al frente de una de las conselleries que más estabilidad requiere a ojos de la ciudadanía pero que no está exenta de tensiones entre las dos partes, a menudo con intereses contrapuestos: padres y maestros. El ejemplo más claro de esa tensión se da entorno al calendario escolar con su semana blanca, que Rigau ya ha anunciado que quiere liquidar, y la jornada intensiva.

A las estrecheces presupuestarias, habrá que sumarle como dificultad añadida la desmotivación de una parte del profesorado de la escuela pública que, no sólo ha visto recortado su sueldo, sino que ve cada día con más recelo que la intervención política se hagaa golpe de estadística, según sea el credo político y con la perspectiva del corto plazo. Por no hablar de las medidas sin suficiente presupuesto ni planificación, como la llegada de los ordenadores a las aulas para 100.000 alumnos. CiU quiere frenar la implantación de esa tecnología hasta evaluar su uso en clase.

Abordar el fracaso escolar (que en Catalunya es del 30%) es el reto. Para empezar, CiU receta más competencia lectora. Rigau - defensora de la concertada-tendrá que afrontar además los puntos más polémicos del despliegue de la ley de Educación, como es el reparto de alumnos inmigrantes y la ampliación de los conciertos a las etapas postobligatorias cuando sea necesario. No basta la voluntad: se precisan 1.000 millones más en cuatro años.

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