PREMSA  
 

La inmersión de los jóvenes en el mundo laboral

http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20100728/53972691281.html

¿A qué edad empiezo a trabajar?

Los expertos aconsejan que el primer empleo esté relacionado con los estudios

ESTEVE GIRALT

DESCONFIANZA La empresa recela de los jóvenes por la falta de puntualidad y la indisciplina

DESCONEXIÓN Lo que piden las empresas no se ajusta a las expectativas de los jóvenes

PERDER EL TIEMPO Trabajar en cualquier cosa no es bueno para el aprendizaje, alerta un estudio de la URV

APRENDIZAJE EXTRA "Donde mejor se trabajan los valores es en la empresa", opina un educador

El mundo laboral juvenil es hoy un escenario complejo y cambiante. Poco o nada tiene que ver la situación actual con lo que antes se producía de forma casi natural, empezar a trabajar, mayoritariamente en un primer empleo de verano, antes de cumplir los 16 años, utilizando las redes sociales que se tejían entre familiares y conocidos. "El primer trabajo era antes una cuestión familiar", destaca Mario Tejero, educador social especializado en inserción laboral juvenil.

El primer trabajo no puede llegar en la actualidad antes de los 16 años, la edad mínima legal, y la pérdida de influencia de las antiguas redes sociales ha complicado el aterrizaje de los jóvenes en el mercado laboral. En manos de las empresas o de firmas de trabajo temporal, los jóvenes se encuentran en un escenario a veces hostil, en el que también aflora la contratación irregular y los abusos. "Lo que el empresario espera de los jóvenes no se ajusta a lo que los jóvenes esperan de su primer trabajo", indica el economista Ferran Mañé, director del Observatori de l´Ocupació de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

Para el director del Observatori de l´Ocupació de la URV, "lo ideal es formarse y después acumular experiencia". Un estudio de este centro, sobre el impacto en el mercado laboral y el aprendizaje, ha revelado datos interesantes acerca de los efectos al acabar la carrera de este primer empleo juvenil. Los estudiantes que empiezan antes a trabajar, compatibilizando sus estudios con un empleo, tienen a corto plazo unos salarios más elevados.

El estudio de la URV revela, no obstante, que emplearse tan sólo es útil y beneficioso si es en un trabajo relacionado con los estudios. El trabajar por trabajar, con el supuesto aprendizaje de valores como el esfuerzo o la puntualidad, no aporta rendimientos laborales en un futuro, según el Observatori de l´Ocupació de la URV. "Si el trabajo no está relacionado con los estudios, el impacto es cero o negativo. Trabajar por trabajar no es bueno", advierte Mañé.

"Además de los valores del aprendizaje, es importante que los jóvenes desarrollen competencias profesionales en la adolescencia y la juventud, el mercado laboral lo valora", destaca Joan Boada, profesor e investigador en psicología social y recursos humanos de la URV y la UOC. La capacidad de adaptación a nuevos trabajos, la iniciativa, el autocontrol emocional o el compromiso con el trabajo son valores que Boada considera muy positivo empezar a aprender y trabajar.

El estudio de la URV revela que trabajar y estudiar al mismo tiempo tiene un coste, con peores resultados académicos y más duración de los estudios. Aunque a corto plazo, trabajar en algo relacionado con los estudios favorece la llegada al mercado laboral, con mejores salarios y más productividad, también penaliza al estudiante. "Lo ideal es formarse y después acumular experiencia", apostilla Mañé.

El sector empresarial mira con cierto recelo la incorporación de los más jóvenes al mundo laboral. Algunos empresarios prefieren evitar la contratación de trabajadores de 16 y 17 años, aunque sea para puestos que no requieran formación ni experiencia; incluso algunas empresas de empleo temporal no contratan por norma general antes de los 18. "El aprendizaje de valores que son necesarios para un trabajo no te los dan en el bachillerato", advierte Rafael Muñoz, del gabinete de estudios de la Cepta, la patronal tarraconense.

Los empresarios destacan los problemas de puntualidad y educación de los jóvenes que empiezan a trabajar, con serias dificultades para ocupar puestos de atención al público que tradicionalmente habían servido para encontrar el primer empleo, como la hostelería o el comercio. "Y el número elevado de bajas de los lunes", alerta Muñoz. Jóvenes que salen de marcha durante el fin de semana y pagan con una resaca de dos o tres días los excesos. El bajo sueldo, con remuneraciones que no llegan a los 600 euros mensuales por trabajos como la mensajería o el reparto a domicilio, explican también en parte la desmotivación.

El nivel de exigencia del joven actual, que acude al mercado laboral con una expectativa mucho mayor que antes, aunque no disponga de formación ni experiencia, despierta rechazo en la empresa, advierten desde los procesos de selección de personal. "Las empresas rehúyen la contratación

de personas tan jóvenes, hay una desconexión preocupante entre el mundo empresarial y los jóvenes que buscan un primer trabajo", alerta Tejero, dedicado a la inserción desde hace de 20 años.

La casi total desaparición de la figura del aprendiz, aquel joven que a cambio de un sueldo escaso trabajaba a destajo con el afán de aprender, sin que se haya sustituido por otra figura más actual, dificulta también el aterrizaje del joven en el mercado laboral. "Se ha producido un cambio de valores, el esfuerzo no se valora, lo queremos todo y ahora. Entre los jóvenes ya no hay trabajadores maratonianos, no hay candidatos a la figura del aprendiz", argumenta el profesor Boada.

El distanciamiento entre empresa y jóvenes tiene consecuencias negativas, advierten educadores y psicólogos, especialmente los chicos de 16 años que no quieren estudiar acabada la ESO. "Donde mejor se trabajan los valores es en la empresa", añade Tejero. Para los educadores no es lo mismo un trabajo que las experiencias realizadas con chicos a partir de 16 años en proyectos de escuela taller, que imitan la situación que se van a encontrar los jóvenes en el mundo laboral.

¿A qué edad empiezo a trabajar?

Pros y contras del primer empleo

Los estudiantes que trabajan mientras estudian tienen peor rendimiento académico, según un estudio del Observatori de l´Ocupació de la Universitat Rovira i Virgili. Los jóvenes obtienen un currículum menos brillante al acabar sus estudios y tardan entre seis meses y un año más en acabar la carrera. Ante estos datos, el sector universitario recomienda, si es posible, centrarse en los estudios y sólo trabajar en un empleo vinculado con la carrera. Una parte trabaja para pagarse los estudios.

Ni el mundo académico ni el empresarial, tampoco los psicólogos especializados en recursos humanos ni los educadores sociales, coinciden sobre el momento ideal de iniciarse en el mundo laboral. ¿A los 16 años se está preparado para asumir las responsabilidades que requiere un empleo? ¿Es beneficioso para la formación del joven, siendo adolescente, empezar a trabajar antes de acabar los estudios?

La experiencia del primer empleo de dos monitoras de 17 años en un ´casal´ infantil

"Sabe mal pedir dinero a los padres"

E. GIRALT - Riudecols

LAS QUEJAS Los jóvenes denuncian abusos y la dificultad de encontrar empleo

Anna Guillén y Núria Pallejà se pasarán el verano trabajando como monitoras del casal infantil de Riudecols (Baix Camp), con un grupo de una quincena de niños de entre cuatro y diez años. A los 17 años, Anna se estrena con su primero empleo formal, con sueldo a fin de mes, compromiso y responsabilidades, contratada por el Consell Esportiu del Baix Camp a razón de cuatro horas diarias. "Trabajo para ganar dinero", responde Anna sin dudar sobre las motivaciones de su primer empleo.

El próximo curso, Guillén, que finalizó en junio el bachillerato, quiere estudiar un grado superior de fotografía; con lo que gane como monitora se costeará parte de los estudios y comprará el material de fotografía que necesita. "Trabajo para ganar dinero y porque me gusta estar con los niños", insiste Núria, también de 17 años, quien duda entre la universidad o un grado superior de educación infantil. Núria destinará su sueldo para comprar ropa y pagarse unas vacaciones, para sus caprichos. "Sabe mal estar siempre pidiendo dinero a los padres", razona.

Estas dos chicas, aplicadas trabajadoras en el contacto directo con los niños, siguen las instrucciones en el día a día de un coordinador. "Se lo están trabajando", explica Ilde Vidal, de 27 años. Entre los juegos, las manualidades, la práctica deportiva y la piscina pasarán el verano. Saben bien lo que cuesta a un joven de su edad, sin experiencia ni estudios acabados, encontrar un empleo en condiciones. "Con la crisis aún es peor", cuenta Núria. "Te dicen que no tienes experiencia, pero si no te dan trabajo, nunca la tendrás", razona Anna.

Anna y Núria cuentan que muchos amigos quieren trabajar en verano, pero se quejan porque algunos se aprovechan de la juventud e inexperiencia. "A una amiga la explotaron trabajando como camarera, nada de lo que hacía su jefe era legal", cuenta Anna.

El Consell Esportiu del Baix Camp, entidad sin ánimo de lucro que da servicio a ayuntamientos, asociaciones de madres y padres y otras entidades de la comarca, tiene en su plantilla a unos 150 empleados a tiempo parcial, la mayoría jóvenes que compaginan sus estudios con el primer trabajo formal, como monitorios de ocio y deportes. "Su rendimiento es bueno, conectan más con los niños. Y quienes no rinden no se quedan", destaca Ermest Aymamí, presidente del Consell Esportiu.

CAMBIOS

Trabajar para salir los fines de semana

El destino mayoritario del sueldo obtenido por el joven con el primer empleo está en el sector del ocio. Con la emancipación cada vez más tardía, y los jóvenes instalados en casa de sus padres, el dinero de los primeros trabajos se destina a pagar las salidas del fin de semana, las vacaciones, comprar ropa o la primera moto. "Antes, el primer trabajo surgía de la necesidad de la familia, por la falta de recursos. Existía también menos oferta de formación y de ocio", explica Montserrat Soronellas, doctora en Antropología por la URV. Un primer empleo que llegaba en muchos casos a los 13, 14 o 15 años, por necesidad; en el mundo rural con trabajo en el campo, ayudando muchas veces a la familia, o en negocios de familiares o conocidos en el entorno urbano, con la clásica figura del aprendiz. En la mayoría de los casos, las ganas de trabajar de los jóvenes surgen ahora por deseo de tener autonomía económica, aunque sea casi siempre para comprar ocio y bienes personales, destaca Soronellas.

RELACIÓN CON LA CARRERA

Aprendizaje

EL Observatori de l´Ocupació advierte que empezar a trabajar antes de finalizar los estudios sólo tiene efectos positivos si el joven se emplea en algo relacionado con sus estudios, por lo que favorece el proceso de aprendizaje. Por el contrario, trabajar en cualquier cosa penaliza al estudiante.

Empezar antes: mejores salarios

Los estudiantes universitarios que empezaron a trabajar antes de finalizar sus estudios en algo relacionado con su carrera lograron un empleo mejor remunerado que el resto, según el estudio de la URV. El estudio se hace sobre los primeros tres años tras acabar los estudios, por lo que se trata de un análisis a corto plazo.

norma general antes de los 18. "El aprendizaje de valores que son necesarios para un trabajo no te los dan en el bachillerato", advierte Rafael Muñoz, del gabinete de estudios de la Cepta, la patronal tarraconense.

Los empresarios destacan los problemas de puntualidad y educación de los jóvenes que empiezan a trabajar, con serias dificultades para ocupar puestos de atención al público que tradicionalmente habían servido para encontrar el primer empleo, como la hostelería o el comercio. "Y el número elevado de bajas de los lunes", alerta Muñoz. Jóvenes que salen de marcha durante el fin de semana y pagan con una resaca de dos o tres días los excesos. El bajo sueldo, con remuneraciones que no llegan a los 600 euros mensuales por trabajos como la mensajería o el reparto a domicilio, explican también en parte la desmotivación.

El nivel de exigencia del joven actual, que acude al mercado laboral con una expectativa mucho mayor que antes, aunque no disponga de formación ni experiencia, despierta rechazo en la empresa, advierten desde los procesos de selección de personal. "Las empresas rehúyen la contratación

RELACIÓN CON LA CARRERA

Aprendizaje

EL Observatori de l´Ocupació advierte que empezar a trabajar antes de finalizar los estudios sólo tiene efectos positivos si el joven se emplea en algo relacionado con sus estudios, por lo que favorece el proceso de aprendizaje. Por el contrario, trabajar en cualquier cosa penaliza al estudiante.

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