La Vanguadia 8/3/07
Igualdad a bajo coste
La mujer ocupa el 41% del mercado laboral pero cobra sueldos inferiores
· Seis de los ocho millones de empleos creados desde el 2000 han sido cubiertos por mujeres
· Los salarios femeninos están un 15% por debajo de los de los hombres
La ley de Igualdad señala el camino contra la discriminación en la empresa. Ahora corresponde a la sociedad -básicamente, el hombre- permitir que la mujer se promocione y suelte cargas doméstica
08/03/2007 | Actualizada a las 03:31h | Barcelona
Maricel Chavarría | Las mujeres se incorporan más al mercado laboral pero a costa de cobrar sueldos muy inferiores a los de sus colegas hombres. En España rozan los 8 millones las que trabajan. Representan, según destacó ayer el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el 41,39% de las afiliaciones a la Seguridad Social, pero las cifras demuestran que la mitad de ellas no llega a mileurista. Así lo revela un informe de UGT difundido ayer. La brecha salarial sigue siendo una asignatura pendiente. Los hombres que no alcanzan los 12.000 euros anuales son uno de cada cinco. Un porcentaje nada baladí pero más desahogado que el de mujeres. Y si el 22,8% de ellos tiene ingresos superiores a los 30.000 euros, sólo un 6,3% de las mujeres ve este montante anual.
Con todo, el Ejecutivo ha sacado este año sus mejores galas con motivo del día de la Mujer. Ayer se aprobaba en el Senado la controvertida y anhelada ley de Igualdad, al tiempo que, como prometió el año pasado en Mozambique la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, se celebraba en Madrid el segundo encuentro España-África con el que el Gobierno quiere tender lazos contra la discriminación de la mujer. La presencia de la Reina en este encuentro, al que acudieron los rostros femeninos de la política africana, elevó la igualdad a cuestión de Estado. En otras palabras: la igualdad ya no es un asunto de mujeres. Llegados a este punto, está sobre todo en manos de los hombres hacer posible que las nuevas herramientas jurídicas en favor de la igualdad sean efectivas en la práctica. ¿Cómo? Corresponsabilizándose.
"Hay que empezar a desprenderse del espacio doméstico y renunciar a nuestra enorme competencia como supervisoras y organizadoras", subrayaba ayer la secretaria de Igualdad, Soledad Murillo, al abordar los retos del feminismo. "Hay que lograr que también ellos estén en permanente conexión con las tareas domésticas; eso es la corresponsabilidad. Pero para ello hay que delegar, porque si una no delega, nadie va a valorar jamás lo que supone esa tarea", señaló Murillo, para quien de momento las mujeres han intensificado su "trabajo público sin negociar dentro de lo privado".
También el Informe 2007 sobre igualdad hecho público ayer por la Comisión Europea corrobora la tendencia española: de los 8 millones de empleos creados desde el 2000, seis fueron ocupados por mujeres. Pero, pese a hacer crecer el empleo y estar superando a los hombres en términos de educación, siguen estando peor pagadas: un 15% menos por hora trabajada. También su tasa de empleo es un 15% inferior, informa Fernando García.
España es dentro de la UE de los que más empleo femenino ha creado en los últimos años (el porcentaje pasó del 41,3% en el 2000 al 51,2% en el 2005), si bien la tasa sigue siendo un 24% inferior a la de los hombres (75,2). Por otro lado, el 42% de los hogares monoparentales españoles está en riesgo de pobreza, porcentaje que afecta más a mujeres.
En definitiva, el número de mujeres trabajadoras en el mundo es mayor que nunca, pero la brecha de género contribuye - alertó ayer la OIT- a una feminización de la pobreza.
En la mayoría de economías ellas aún ganan hasta un 90% menos que sus colegas hombres.
Con todo, el aspecto más macabro lo trajo ayer el informe de Amnistía Internacional sobre violencia de género: una de cada cinco mujeres en el mundo llega a ser víctima de violación o intento de violación, en su mayoría por parte de algún familiar o conocido. El estudio denuncia especialmente las violaciones de agentes del Estado en países como Nigeria, Colombia o EE. UU., violencia con amplios márgenes de impunidad que evidencia la desigual relación de poder entre sexos.